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El Montakit Fuenlabrada perdió en un partido en el que nunca nos sentimos cómodos, a pesar de lo cual tuvimos opciones de victoria hasta los últimos segundos ante un muy buen Morabanc Andorra.



28 de enero de 2018
Espesura, espíritu y derrota

Dieciocho triples fallados para un 30 por ciento de acierto y nueve tiros libres errados que dieron lugar a un pobre porcentaje del 59 por ciento. Espesura.

Cinco taponazos y 41 rebotes conquistados, 16 de ellos en ataque. Espíritu.

En ese equilibrio inestable se movió anoche el Montakit Fuenlabrada durante todo el partido. Los parciales del primer cuarto lo reflejaban con nitidez: 0-5; 7-0; 0-6. La espesura no la trajimos puesta de casa, sino que vino provocada por un excelente trabajo defensivo del Morabanc Andorra, capaz de cortocircuitar la producción ofensiva de Popovic y de que Sekulic se sintiera incómodo en cada ataque, por poner dos ejemplos.

Los visitantes, más constantes, tomaron el mando del marcador tras un primer cuarto cerrado con tablas. El suyo no fue un control repentino, sino conquistado centímetro a centímetro y que encontraba respuesta en la inspiración anotadora de Paco Cruz. Los puntos del mexicano evitaron que la distancia fuera mayor al intermedio (32 – 40), aunque también es digna de mención la mala leche del aro escupidor que repelió hasta cuatro cestas de los nuestros que ya parecían hechas.

La poca clarividencia ofensiva del Montakit Fuenlabrada se mantuvo en el arranque de la segunda mitad, si bien ahora estábamos mucho más intensos en defensa. De nuevo ese equilibrio inestable que mantenía las diferencias en el tanteo. Un arrebato anotador nos arrimó hasta el 41 - 46, pero un triple foráneo y la súbita toma de protagonismo de alguno de los árbitros devolvió la desventaja fuenlabreña a la decena: 49 – 59 al final del tercer cuarto.

La cosa pintaba mal cuando los andorranos alcanzaron la máxima renta, 53 – 66, minuto 33. Pero el Montakit Fuenlabrada y su gente no estaban dispuestos a entregarse. Tiempo muerto, quinteto pequeño para cambiarle el paso al partido y ¡zas! Dos buenas defensas, tres magníficos ataques y de nuevo había partido. 60 – 66 un minuto más tarde. Y poco después 65 – 68 con cuatro minutos por jugarse. El pabellón enloquecía.

Ganar y establecer un nuevo récord histórico estaba al alcance. Igual que puede que sea un récord que el visitante lance ¡17 tiros libres! en los últimos cuatro minutos del partido. Ayer ocurrió. El desfile por la línea del 4,60 era contestado con los puntos de Cruz, Smits y Eyenga. Este último puso el empate a 72 con un matazo increíble a falta de dos minutos para la conclusión.

Pero a continuación llegaron más faltas señaladas a nuestra defensa y una inoportuna pérdida de balón que devolvió la tranquilidad a los andorranos (72 – 77). A pesar de ello volvimos a la carga (75 – 77 a 48 segundos del final), pero ocho tiros libres más acabaron de sentenciar el encuentro con el definitivo 77 – 85.

Primera vez que perdemos tres partidos consecutivos en todo el curso, si bien dos de ellos fueron visitando a los dos primeros de la tabla. Duele la derrota, y mucho, pero también nos queda la seguridad de ver que el equipo compite, tiene espíritu y llega con opciones de ganar hasta el último suspiro incluso en un día de espesura.

Departamento de Comunicación del Montakit Fuenlabrada.

Foto de Emilio Cobos.




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