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La contundente derrota de ayer del Urbas Fuenlabrada por 68 – 85 ante el Unicaja nos manda al parón de la Copa y las ventanas FIBA con malas sensaciones. El choque con los malagueños quedó sentenciado con el 10 – 30 del primer cuarto.



08 de febrero de 2021
Paso atrás

Paso atrás. O zancada atrás. Porque tras dos buenos partidos ante el Herbalife Gran Canaria y el Joventut, en los que mantuvimos 40 minutos de intensidad, ayer volvimos a las andadas de las jornadas anteriores. Llegamos tarde al partido. Cuando quisimos entrar ya casi no había partido porque el rival se había disparado hasta los 20 puntos de diferencia antes de acabar el primer cuarto.

Solo en los primeros cinco minutos del segundo periodo hallamos el camino correcto compartiendo mejor el balón, sin estrellarnos contra su pertrechada zona interior, y defendiendo con más energía a la vez que asegurábamos el rebote. Así redujimos la desventaja a la mitad (24 – 34, minuto 15).

Parecía que habría partido, pero no. Un par de triples de los malagueños les devolvieron la confianza, ahuyentaron sus posibles miedos y nos reubicaron en la veintena de distancia (24 – 44, minuto, minuto 18). El resto del encuentro no dio para muchas más variaciones en el electrónico, equilibramos fuerzas pero no volvimos a amenazar con una hipotética remontada.

Así que la historia del encuentro fue la que dictaminó el primer cuarto. Mala manera de irnos al paréntesis competitivo que nos tendrá sin partidos hasta el 28 de febrero. El fastidio no es haber desperdiciado la ocasión de poner más tierra de por medio con los dos últimos puestos, es sobre todo haber desandado lo andado en las últimas jornadas respecto a intensidad competitiva. Habemus tres semanas de entrenamiento hasta el próximo partido.

Departamento de Comunicación del Urbas Fuenlabrada.  

Foto de Alba Pacheco.




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